18.11.07

Otro trago


Sonaba esa canción de Los meteors, al fondo de la barra y de mis oídos para cuando me estaba dando el sexto pase ya, del alcaloide. De pronto ahí estaba con esa voz ronca y los senos más brillantes que jamás pensé conocer, bailaba y bailaba y eran eso movimientos corporales virulentos del que padece de sarampión y frita un jamón en su sartén, eran ellos lo que hacía que mi patrón se empinara, meneaba esas redondas nalgas que hacían juego perfecto con sus delgados labios color carmín, además de producirme placer sexual también estoy seguro que era sicológico. Se movía para los lados y hacia una señal de negación con la cabeza cuando quería sacarse el pelo de la boca, Estos estados pueden ser interpretados como muestras de posesiones de espíritus, o buscados como un medio para liberar emociones. El estado de trance en el que estaba me permitía a veces realizar hazañas de fuerza imaginaria extraordinaria o de resistencia a la realidad, como el verla bailar con sus desgarros sobre el hombro derecho y apagar su cigarro en la cabeza de un enano que usaba como cenicero.Termino y acomode mi cuello para que le punzara un poco su gusto, entonces le sonreí… me acerque un poco a ella y le dije: Mucho gusto, Henry. Ella – sonrió- también y me dijo que su nombre era Margot y recordé a esa ensayista puertorriqueña. Fue discípula de Tomás Navarro Tomás y de Américo Castro, quien dirigió su tesis doctoral sobre Garcilaso de la Vega (1930). Cuando le comente de adonde me trasladaba su nombre. Pidió un cigarrillo y me di cuenta que acababa de hacer el ridículo con este tipo de comentarios con una luz de noche en un bar con tres barras ocho mesas y treinta y tres sillas llenas de cabezones de-ambulantes que si seguía con este tipo de apuntes verían a mi Margot y querrían zarpar con ella en algún buque-cama fantasma con una tormenta y brisa, para acaramelar mientras ridiculizando la moral echando frases sucias acerca del sexo y repetitivamente eyacular y orgasmosear ambos sexos, se rompe entonces otro deseo y nuevo sentido a la cosa.La invite a que me acompañara en el rincón donde siempre estaba parado, viendo las acciones y el comportamiento discordante que estaba adoptando la gente de la supuesta-cultura, claro esta. Era muy valido, ya que desde el primer establecimiento de la ciudad hasta el ultimo era peligroso, la gente desaparecía sin nadie dar tan siquiera un ¿por que? Igual nada esta oculto para toda la vida algún día vamos a enterarnos, la verdad y la razón no son nada mas que simples objetos que bien, esta claro, podemos encontrar y así mismo perder.Margot decidió que debía irse pues se le estaba elevando mucho el horario para abordar un taxi decente que lo le estuviera mirando las tetas le tome por la mano justamente en el momento que comenzó Babylon's Burning de The Ruts – entonces poseído por el animo de Baco y la intrepidez de Satanás me atreví a invitarla a bailar este rock and roll, y mientras meneábamos los cuerpos calientes, mas el mío por la droga y el de ella desalojaba esos efimerescos aromas de nubes embotelladas había contado cinco parpadeos faltantes para besarle los labios cuando de pronto…
Lo inesperado por mi y quizás la parte que esperaba la noche, y todo ese bla bla bla en los cerebros constructores e impacientes, se había apagado la música y se escucho el sonido de ese Mamífero artiodáctilo del montón de los Suidos, se cría en domesticidad para aprovechar su cuerpo en la alimentación humana y en otros usos. La representación silvestre es casi considerada por los montañeses bestia infernal.
Bastante común en los campos de monte espeso, que es la variedad feroz del cerdo, del cual se distingue por tener la cabeza más delgada, la jeta más ampliada, las orejas siempre engreídas, el pelaje muy impenetrable, fuerte, de color gris parejo, y los colmillos magnánimos y salientes de la embocadura.

Era una riña de balbuceos lo único que se escuchaba, luego a la depravada orquesta se sumaron los gritos de una mujer, levemente me pude imaginar que algún animal de estos estaba en algún cuarto del bar devorándose a una mujer pero los chillidos eran inmensos y daban claramente la lección de que no eran solo unos cuantos pares eran muchos, ¡arg! Arggggg gritaba la infortunada cena.
¡Mis tobillos!Mi pierna No no no. burbrubrororr
Y que yo sepa hasta lo que me he comido no ha gritado. No era algo normal.
No…

¡Se le esta comiendo la almeja! -gritaban todos- con un rancio eco de querer escuchar mas.

*/Great balls of fire - Jerry lee Lewis

Se lleno en ese momento la pista de baile y todos hicimos de cuenta que no había pasado nada, la locura era considerada en la antigüedad un problema moral y al disponer yo tan poco de ese objeto, medite un tiempo si era locura de lo que estaba padeciendo, mi Margot al final del asunto nunca me espero, la euforia pudo mas que la riqueza y es que es mas rico el que es feliz y seguramente ella era demasiado pobre, mas o menos a las tres de la mañana cuando ya solo me quedaban dos cigarrillos aplastados y mi chaqueta verde en llamas quemándome la espalda por el calor que mi cabeza emanaba, la pija dormida y una sed de puta comadre, me di cuenta: que debía orinar.

Mire la puerta del baño a la que me dirigí elevado pero apetitosamente, vi entonces oscuridad y que viajaba por un túnel mientras que la única imagen era sobre mi una luz y como la música iba disminuyendo seguramente no iba para el cielo si mas bien estaba como alejándome. Dios, ese me rechazaba esa noche. Oí el inmenso rugido de bestias hambrientas a mis pies y sobre todas mis direcciones mil ojos rojos llenos de hambre, sentí sus húmedos hocicos tocarme y morderme, percibí una mano a mi lado.Margot delirando en su segregación cerebral instantánea que la obligaba a acobijarse tenia ya todas sus tripas afuera como única compañía en una celda de mi derecha y se las metía por el vientre mientras se le escapaban por la boca hechas vomito, entonces inhale su vomito por mis dos fosas nasales. Todos sus delirios solo la obligaban a decir
“cuéntenme donde todos desnudos y riendo después de comer, tomamos vino y nos estrellamos con las aureolas de los misericordiosos” (salían después chorros, como caños de vomito por su boca)
//y así permaneció toda la noche, mientras yo me fijaba en otros tópicos más abrasadores, lapidando espacios vacios de mi cabeza.

Los cerdos luchaban contra los zombis que también residían ahí encarcelados, por el desconocido purgante, estos trataban de comerse primero el cerebro de los que iban cayendo, de los desaparecidos. Mientras el bar de por encima nos defecaba.Éramos la boñiga de las masas alimentando lo mismo que come un inodoro, Nada. Y como nada seriamos retratados por el tiempo. Y licuados por el espacio. Para darle el tiempo al turno, de una vez. Los cerdos intentaban con los dedos de las manos o una parte esquelética para roñar pero no podían sacarse de sus mentes el recuerdo que les había dejado hace unos días Satanás de los duendes descabezados convulsionando en un solo sitio saltante como salchichas de niño cocidas en un incendio.





5.11.07

ARREBATOS

Tras una botella forrada de risas, humo y sueños
Perdía esa noche mi espalda la virginidad con el tropiezo
Me di cuenta que ahora las mandarinas florecen en los cerebros del transeúnte común
Cuando se les identifican ramas salirse de sus orejas y nada más que hongos de la boca
El sábado se sirve otro menú potaje imaginado con libros, ya leídos.
Resaca, gripa química, desgano, tiemple de mandíbula, y el bolsillo al igual que la bolsita vacía.
Voy a cambiar los colores de las cosas para emborracharme en todos los almuerzos
Drogarme con mis propias funciones y poder inhalarme horrores y mear más satisfacciones
Esta noche voy a tender un nido de clavos para torturar al monstruo de mis sueños
A ponerle ruedas a la cama, para llegar más lejos del infierno
Voy a ponerle un semáforo a mi cabeza para hacerme pausas menos adictivas
Amarrarme a la cabeza una jarra para colectar mas ideas
A meterme una grabadora en la boca para no perder el tiempo hablando
Quiero empezar a divagar con carne podrida en los bolsillos
Para perder el apetito.
A comprar mas ropa de colores para fundirme con las paredes y evitar la cordialidad, el saludo
Para camuflarme de los hombres que siempre están empollando fracasos
Y poder observar alguna tarde el parto de cabezas sangrantes de insatisfacción
Desde alguna orilla, que no sea la mía.